Cultura digital/Educación/Innovación

Innovación educativa: encontrar soluciones concretas a retos siempre soñados

¿Qué es la innovación educativa? 

Vivimos inmersos en la transformación más acelerada y en una de las más profundas que ha vivido la humanidad en los últimos siglos. Todos estamos aprendiendo a medida que se está construyendo un nuevo escenario de relaciones y valores. La revolución digital ha llegado también a la educación, sin duda el condicionante más relevante de los equilibrios sociales y de la competitividad empresarial en nuestros días. La verdadera transformación digital de la sociedad vendrá de la mano de la transformación en la educación y en el aprendizaje. Esta transformación del sector del aprendizaje, después de su integración en Internet, será tan profunda como la del resto de los sectores en los que ya ha sucedido; la música, los medios de comunicación, la fotografía o las agencias de viaje, son sólo algunos ejemplos bien conocidos. La gran diferencia es que su impacto será más determinante para el futuro de la sociedad que ninguna de estas “revoluciones”. La innovación no es tanto una cuestión de estar constantemente inventando cosas nuevas como de ser capaces de cambiar los modelos existentes para adaptarse a las condiciones cambiantes del entorno. En el caso de la educación, la innovación sería, por tanto, nuestra capacidad de adaptar el aprendizaje a las cada vez más cambiantes demandas profesionales y vitales que todos experimentamos. Pero innovar debe ser algo más que cambiar, debería llevarnos a un cambio diferencial, un cambio que aporte valor, que sea disruptivo, que solucione problemas concretos, que resuelva situaciones injustas. Son muchas las oportunidades de cambio que enfrenta la educación. Es, desde luego, uno de los ámbitos más atractivos, con mayores y más relevantes retos por delante que solucionar. Es un de los ámbitos, sino el que más, de mayor impacto social y de transformación y es, en definitiva, uno de los ámbitos que más cambios está experimentando en los últimos años. Hablar de innovación educativa hoy es hablar de encontrar soluciones concretas a retos siempre soñados. Estamos en uno de los mejores momentos de la historia. Estamos ante uno de los mejores momentos para hacer y transformar.Somos unos afortunados.

Eindhoven, Holanda, 1933

Eindhoven, Holanda, 1933

¿Cuál es el mayor reto ahora mismo de la innovación educativa?

Vivimos, como hemos dicho, en un mundo híbrido, en el que muchas fronteras que nos ayudaban hasta ahora a entenderlo se han borrado. Vivimos en un mundo en permanente cambio. Los retos son múltiples. Todos ellos, creo, de enorme relevancia e impacto. El cambio que se ha producido en nuestra manera de gestionar el mundo y nuestras vidas en los últimos 12 años abre una enorme cantidad de oportunidades. Podríamos simplificar la cuestión afirmando que vivimos en un mundo digital.  O, dicho de otra manera, podemos decir, tomando prestado el concepto del filósofo francés Bruno Latour, que somos híbridos viviendo en un mundo híbrido, compuestos a partes iguales de objetos digitales y de biología, de cultura (digital) y de naturaleza, de instinto y tecnología.

somos híbridos viviendo en un mundo híbrido

Antes utilizábamos la palabra virtual como algo enfrentado a lo real. Ya no es posible. Todo es real. Nosotros, y el mundo en el que vivimos, somos tanto cadenas de ADN como series de código binario. El gran reto de hoy, el apasionante desafío que enfrentamos es ser capaces de integrar estos cambios en la educación. Ser capaces de resolver los dos grandes retos históricos de la educación: la accesibilidad y la eficiencia. Ser capaces, por ejemplo, de asegurar, que como ciudadanos y como profesionales, dominemos las habilidades que nos permitan adaptarnos a los sucesivos e imprevisibles escenarios que experimentaremos a lo largo de nuestra vida. Necesitamos ciudadanos y profesionales capaces de vivir y trabajar en entornos cambiantes e inciertos, capaces de reaccionar ágilmente, de adaptarse continuamente, de colaborar y cooperar en red. Ese es el gran reto que tenemos delante.

Necesitamos ciudadanos y profesionales capaces de vivir y trabajar en entornos cambiantes e inciertos, capaces de reaccionar ágilmente, de adaptarse continuamente, de colaborar y cooperar en red

We are open

We are open

Uno de los primeros efectos que estamos experimentando en el ámbito de la educación, provocado por este “nuevo mundo híbrido”, es la gran velocidad con la que se están produciendo estos cambios: cambios en las motivaciones personales para el aprendizaje, en las metodologías utilizadas, en los lugares donde aprendemos, en lo que es necesario aprender, en los contenidos propuestos y, también, cómo no, en las organizaciones y en las autoridades y mecanismos de acreditación del aprendizaje. Nos encontramos, una vez más, ante un momento de enormes expectativas e ilusiones, pero a diferencia de otros momentos de la historia hay síntomas para pensar que ahora sí serán posibles. No sólo tecnológicamente viables, sino también económicamente sostenibles. De nosotros depende que sean también socialmente posibles. De nosotros depende el que sea posible la afirmación de que nos encontramos, y las palabras son muy grandes, ante una revolución por la libertad y democratización del aprendizaje.

Nos encontramos, una vez más, ante un momento de enormes expectativas e ilusiones, pero a diferencia de otros momentos de la historia hay síntomas para pensar que ahora sí serán posibles. No sólo tecnológicamente viables, sino también económicamente sostenibles. De nosotros depende que sean también socialmente posibles.

¿Qué tres retos se plantean a medio plazo?

En el corto plazo los retos a los que nos enfrentamos son múltiples: incorporar formatos presenciales, online y mixtos, incorporar la potencialidad del aprendizaje desintermediado, ubicuo, permanente (en cualquier momento, en cualquier lugar), del aprendizaje en movilidad, ser capaces de mejorar la motivación, de abordar por fin la anhelada personalización del aprendizaje, de ser capaces de valorar e incorporar el aprendizaje informal en el aprendizaje formal, de incorporar el aprendizaje invisible, el aprendizaje expandido en las aulas, el autoaprendizaje y el co-working. Repensar también dónde se estudia y dónde se aprende. Abrir el problema de quién acredita el conocimiento y qué conocimiento estamos acreditando.

Son, como ves, muchos y grandes los desafíos. Podemos intentar entenderlos centrándonos en tres ámbitos: el de qué aprendemos, de quién aprendemos, y dónde y cuándo aprendemos.

Qué aprendemos. Uno de los grandes retos sería, por tanto, el de ser capaces de pasar del enseñar qué a enseñar cómo. Cada vez se nos revelan más necesarias las competencias y habilidades que nos capacitan para hacer cosas y “menos” la mera acumulación de contenidos. Entre los retos que creo que nos vamos a encontrar en los próximos años se encuentra, sin duda, cubrir esta demanda, ser capaces de equilibrar y orientar según el nivel educativo y de manera personalizada el aprendizaje de contenidos y el aprendizaje de habilidades. Sería la capacidad no sólo para adquirir el conocimiento de los objetos de una cultura sino también los valores de esa cultura. Estoy enunciando, en realidad, dos viejos y grandes retos que creo que, por primera vez, estamos en disposición de lograr. Alcanzar la soñada personalización del aprendizaje y poner el acento más en los procesos, en las capacidades y las competencias y menos en los contenidos. La irrupción de las nuevas tecnologías y de las tecnologías de la información, por un lado, y la “generalización” de los valores de la cultura digital (abierta, compartida, colaborativa, centrada en solucionar problemas…) hacen que por primera vez sea económicamente y socialmente posible alcanzar soluciones para estos retos (personalización y eficiencia).

Cut it out

Cut it out

De quién aprendemos. Si el aprendizaje ya no es sólo una cuestión de accesibilidad al conocimiento (el conocimiento ya es ubicuo), ni una cuestión exclusivamente de asimilación de contenidos. Si entre los retos que tenemos delante se encuentra sobre todo el ser capaces de asimilar valores y procesos, de adquirir habilidades y competencias como el trabajo colaborativo y en equipo, entonces tiene mucho sentido plantearnos que no sólo aprendemos del y con el profesor “clásico” sino también de los compañeros, de los amigos, de las situaciones.  Nos encontramos por tanto ante un nuevo reto múltiple: el cambio del rol de profesor y la incorporación de nuevos actores o nuevas funciones en el proceso de aprendizaje.

enseñar es una cuestión de modelizar y demostrar y aprender es una cuestión de practicar y reflexionar

Si aceptamos que enseñar es, en palabras de Stephen Downes, “una cuestión de modelizar y demostrar y aprender es una cuestión de practicar y reflexionar”, entonces el reto que tenemos delante tendrá que ver con la capacidad del profesorado para fomentar el “aprendizaje abierto” y la autonomía del estudiante. De estimular y apoyar una forma de aprendizaje que favorezca el compromiso y el trabajo en red, colaborativo y cooperativo, en comunidades de interés y de profesionales (communities of practice). Es el momento de aceptar un modelo que incorpore un tercer actor en la tradicional y exclusiva relación de pareja entre profesor y estudiante, una figura que actuará como un facilitador, como un coach, como un mentor. Sería pensar en el profesor como un hub, como un nodo de una red compleja en la que intervienen distintos roles y desde donde se producen distintas acciones e interacciones. Sería pensar en el profesor conector o el profesor que escucha y amplifica, escucha y transmite. Una figura la del profesor cuyas funciones irían desde la de curador de contenidos a la de facilitador, pasando por la de moderador, crítico, conferenciante, mentor, conector, evaluador, entre otras.

Dónde y cuándo aprendemos.  “Siempre pensé que lo importante de la vida ocurría fuera de clase” dijo hace 2 años en una entrevista el sociólogo François Dubet y no puedo estar más de acuerdo con él. Internet ha supuesto una revolución en el acceso al conocimiento, en su producción y en su validación. El conocimiento ha dejado de ser un bien escaso y de difícil accesibilidad, la producción y difusión de nuevo conocimiento ya no es exclusividad de las grandes corporaciones de enseñanza e investigación y, por último, la cultura digital ha puesto también en cuestión los modelos de autoridad y certificación (Peer to peer). Se trata de tres aspectos tradicionalmente vinculados a las instituciones de enseñanza. Tres aspectos históricamente guardados celosamente dentro de las paredes de las instituciones de enseñanza.

Desde el punto de vista de las organizaciones de enseñanza el reto pasa, por tanto, por asumir que el aprendizaje es parte de la vida diaria y no sólo algo que sucede detrás de las paredes de la institución. Las sinergias que se producen de la combinación entre innovación, tecnología y la incorporación de nuevos emprendedores en educación están dando lugar a nuevos diseños de negocio que están transformando ya todo el ecosistema educativo.

Internet y la cultura digital asociada están provocando la pérdida de relevancia y de control de las instituciones de formación tradicionales en el proceso de aprendizaje. Aprender es hoy, cada vez más, una decisión personal autónoma.
Do it YourselfLa opción del DIY (Do it yourself) es posible para cualquiera que tenga acceso a una conexión a Internet. El aprendizaje en las mejores instituciones y por los mejores expertos es accesible y gratuito. La proliferación, en los últimos meses, de los MOOC’s (Massive Open Online Courses), cursos abiertos y normalmente gratuitos en los que participantes y los contenidos están distribuidos en la red, son una muestra de las vías alternativas que se están abriendo para aprender en Internet. La cuestión no es menor, ni anecdótica, ni experimental. En pocos meses más de 2 millones de personas se han visto involucradas y la mayoría de las grandes universidades americanas (Harvard, MIT, Standford…) se han subido al tren de una u otra manera.

Es de destacar también la importancia creciente de los Entornos de Aprendizaje Personalizados, los PLE (Personal learning environment) en terminología inglesa, metodología que permite configurar el itinerario formativo de cada persona de acuerdo con su disponibilidad y sus capacidades previas, aprovechando los contenidos de Internet y la interacción de las redes sociales.

Las instituciones clásicas de enseñanza se enfrentan además al reto de la acreditación del conocimiento informal o adquirido de maneras diferentes a las habituales (Mozillas Open Badges) y al reto del aprendizaje social (social learning) con interesantísimas propuestas, lideradas por start-ups tecnológicas, surgiendo cada día.

Cada día y cada vez de manera más fácil, cada uno de nosotros puede incorporarse en un proceso formativo, impulsado y evaluado por uno mismo y en el momento que considere oportuno, dónde quiera y con el único objetivo de fortalecer su desarrollo personal o profesional. Nos encontramos ante un cambio social de efectos imprevisibles. La posibilidad de aprender por aprender, en cualquier momento y lugar, sobre cualquier ámbito de interés. La posibilidad de aprender individualmente o colectivamente, de aprender contenidos y procesos. De aprender adquiriendo conocimiento y de aprender haciendo (learning by doing).

Una revolución por la libertad y democratización del aprendizaje

Los retos son enormes. Cómo crear instituciones capaces de gestionar un medio en el que la valía de la experiencia no depende del título recibido, en muchos casos inexistente, ni de la institución de la que procede la información, que pueden ser múltiples, sino de las habilidades y conocimientos adquiridos para hacer y transformar su entorno. Cómo incorporar en los procesos de formación formal la innovación constante y los desafíos que se están abordando y resolviendo desde los ámbitos más ágiles y dinámicos del aprendizaje informal. Éstos son sólo algunos de los retos que enfrentamos.

De nosotros, de cómo lo hagamos dependerá en última instancia el que seamos capaces de  provocar, como decíamos al principio, una revolución por la libertad y democratización del aprendizaje.

Este texto es la versión extendida de la entrevista que Juan Manfredi (@juanmanfredi) publicó en el Blog de Cinco Días: las Escuelas de Negocios y el Futuro de la Educación el 15 de octubre de 2012.
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