Cultura digital/Educación

Internet, redes sociales y educación

El viernes pasado día 16 participé con una ponencia en el I Congreso Internacional de la Sociedad Digital, celebrado en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad de Granada y organizado por el Proyecto de Excelencia de la Junta de Andalucía: Protección de los derechos en riesgo de los menores de edad en la Sociedad de la Información y la Comunicación, cuyo investigador principal es Francisco Javier Durán, a quien aprovecho para agradecer su invitación.

Tuve la suerte de compartir mesa con Berta Ruiz, técnica del Observatorio de la Infancia en Andalucía, quien hizo una excelente presentación (bien documentada y muy acertada en sus proyecciones y conclusiones) del uso de las redes sociales por los menores. Berta tuvo la feliz (y acertada) intuición de intervenir antes que yo. Digo acertada porque concluyó su ponencia (llena de datos y de razonables conclusiones) haciendo un alegato a favor de la educación digital como principal estrategia ante la transformación que estamos viviendo provocada por Internet, las redes sociales y los dispositivos móviles.

Tal y como ella lo enunció, es necesario la educación digital para el empoderamiento de los jóvenes en tanto que ciudadanos en contextos altamente digitales como los actuales y es necesaria la educación digital para la capacitación en las competencias necesarias para el futuro.

Y de eso, pero con otras palabras, fue mi intervención. De la necesidad y urgencia de abordar la educación digital o, siguiendo el título de la ponencia, la educación en tiempos de redes. Y de ahí lo de feliz intuición. Los datos de Berta y sus conclusiones fueron la mejor introducción posible para mi presentación. Así que, gracias Berta. Dejo a continuación la presentación que utilicé, las principales ideas y el texto completo de la ponencia que aparece en las Actas del Congreso.


Dos temas y dos ideas

Dos fueron los temas que traté durante la ponencia y dos las ideas principales que intenté trasladar:

  • El primer tema es explorar la relación entre jóvenes y redes sociales.
  • El segundo tiene que ver con la relación entre redes sociales y educación o como dice el título de esta ponencia, la Educación en tiempos de redes.
  • La primera idea es que el primer tema es complicado.
  • La segunda idea es que, como como el primer tema es complicado, es necesario y urgente abordar con solidez el segundo, el de la incorporación de lo digital en la educación.

Jóvenes y redes sociales: It’s complicated

Para abordar el primer tema y trasladar la primera idea recurrí a dos sociólogas estadounidenses: danah boyd y Sherryl Turkle. Las dos representan dos maneras diferentes, aunque no totalmente opuestas, de abordar el tema de la relación entre tecnologías y jóvenes. Las dos han dedicado su carrera profesional a pensar este tema y son dos referencias en su campo de investigación. Las dos además son protagonistas del debate social como personajes públicos más allá de sus textos y sus palabras. Y  las dos nos ayudan, precisamente con sus escritos, con sus discursos y también con sus contradicciones, a comprender la dimensión compleja que el asunto tiene. Son dos buenos ejemplos que nos instan a abordar el tema de la relación entre Internet, redes sociales y jóvenes huyendo de las posturas extremas y de las retóricas polarizadas que tradicionalmente han dominado los discursos relativos a la relación entre tecnología y sociedad.

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Florence Vandamm. Autorretrato

Turkle y boyd huyen de las dos posturas históricamente paradigmáticas: el ludismo tecnológico y el solucionismo tecnológico, entendido este último como lo expresa Morozov. Los unos nos arrojan en brazos de la desesperanza propia de las visiones distópicas, los otros nos alojan en la ingenuidad sin futuro de las utopías. Y ambas resultan igualmente inútiles a la hora de entender qué ocurre cuando las nuevas tecnologías son masivamente incorporadas en nuestras vidas.

La “realidad”, sea lo que sea, es matizada, está llena de tonalidades, es confusa y compleja, tal y como nos demuestran continuamente en sus escritos boyd y Turkle y también pensadores como el propio Evgeny Morozov, Zygmunt Bauman y Richard Sennett o, sin ir tan lejos, aquí en España, Amador Fernández-Savater o César Rendueles. La realidad es complicada. Abordar el tema de la incorporación de tecnologías en nuestras vidas no es algo que se pueda hacer desde la seguridad de las posturas nítidas. It’scomplicated.

Lo que parece más razonable es abordar el tema desde una postura que asuma la complejidad y los múltiples matices. Abogando por hacer un esfuerzo por entender los usos que los más jóvenes hacen de estas tecnologías, poniéndolos en el contexto más amplio de su propio desarrollo personal y siendo al mismo tiempo más críticos con nuestros propios usos de la tecnología en cuanto adultos.

Lo que parece necesario es abandonar los prejuicios sin base empírica que hacen de los más jóvenes expertos tecnológicos que usan sin embargo incorrectamente las herramientas y que abordemos el asunto de la incorporación de la Internet, las TIC y las redes en la Educación como la única estrategia posible en estos momentos para desarrollar el presente y garantizar el futuro.

Sobre las reaciones hacia el cambio y las posturas ante la incertidumbre

La Historia está llena de ejemplos que muestran la tendencia humana a afrontar las tecnologías que surgen como nuevas desde posturas demasiado extremas. Sin entrar en detalles nos basta con recordar las reacciones a tecnologías como la imprenta en el siglo XV, las primeras máquinas de tejer a principios del siglo XIX (ludismo) o las reacciones de miedo ante los efectos producidos sobre el cuerpo humano por la alta velocidad de los primeros trenes comparada con la de los carruajes de caballos.

Reacciones de miedo que tampoco son exclusivas ante la tecnología o las máquinas. En su Fedro, Platón nos prevenía, poniendo palabras al pensamiento de Sócrates, sobre la más que probable decadencia y atrofia de nuestras capacidades si abandonábamos el relato oral (basado en la memoria) por la cómoda escritura. Los libros, de hecho, han sido tradicionalmente vistos como algo potencialmente peligroso, causa de locura (El Quijote, Cervantes) y de conductas reprochables, especialmente si el lector es una mujer (Madame Bovary, Flaubert).

Gustave Caillebotte. 1880

Gustave Caillebotte. 1880

La transformación digital

Por otro lado, pasados treinta años del inicio de la transformación digital, todo parece indicar que sí, que nos encontramos en un momento de histórica transformación. Y que, de una manera u otra, tenemos razón al sentirnos, como señalaron Benjamin o Gower, ante un abismo inminente, rodeados de incertidumbre y en medio de una crisis que una vez más nos parece definitiva. Somos, no cabe duda, los protagonistas (actores privilegiados para unos, desgraciados sufridores para otros) de una transformación caracterizada por lo digital, la globalización, la conectividad ubicua y el cambio social y tecnológico continuo y acelerado. Una transformación que se cuenta para algunos entres las pocas que han provocado cambios profundos.

Este proceso creciente de digitalización está generando una profunda transformación en nuestras maneras de relacionarnos, aprender, educar, trabajar, liderar personas, proyectos y organizaciones. Su impacto ha modificado todos los ámbitos de nuestra vida, desde los más privados y personales hasta los más públicos y profesionales. Lo digital no es sólo un conjunto de tecnologías (argumentan unos) es, sobre todo, una nueva manera de hacer las cosas.

El impacto de la transformación digital es especialmente importante en los procesos relacionados con la producción y difusión del conocimiento, es decir el aprendizaje y especialmente relevante para los más jóvenes (aunque que no de manera exclusiva). Ambas nos llevan sin remedio a tener que atender como asunto prioritario el de las relaciones existentes entre educación y transformación digital o, dicho, de otra manera, colocan como asunto urgente en nuestra agenda (personal, política, social y económica) encarar la relación entre educación y redes.

Entender a la generación que nos sucede

En este proceso, es importante que hagamos un esfuerzo (como ha hecho boyd) por comprender la vida social de los jóvenes en red. Lo que los estudios como el de Danah Boyd nos dicen es que el comportamiento de los jóvenes en las redes no es especialmente extraño, ni raro, ni excéntrico sino más bien normal e incluso muy predecible. Están en la Red y en las redes, mantiene boyd en su libro, principalmente para conectar con su entorno, con su comunidad, para relacionarse con sus amigos. Es cierto que las redes sociales juegan un papel protagonista en sus vidas pero lo hacen no porque sientan una irresistible atracción o una adicción incontrolable a las máquinas o hacia estas tecnologías (postura más cercana a nuestra querida Turkle), sino porque éstas les facilitan “espacios” públicos y en red (networked publics en términos de boyd) para desarrollarse, lugares donde quedar, relacionarse y socializar. En definitiva, espacios y “espacio” para crecer. Para ser adolescentes.

Henri Cartier-Bresson. Coronación del rey Jorge Vi, 1937.Londres

Henri Cartier-Bresson. Coronación del rey Jorge Vi, 1937.Londres

Cuestionando el concepto de Nativo digital

El concepto de “nativos digitales” fue expuesto por Mark Prensky en Digital Natives and Digital Inmigrants en 2001. El propio Prensky ha tratado desde entonces (sin lograrlo del todo) matizar su afirmación, y otros autores han presentado alternativas que discuten la validez de la pretendida “división” generacional que el concepto nativo/inmigrante digital dibuja y sostienen que a la hora de caracterizar la relación con Internet y las redes, la edad no es un factor determinante y se deben tener en cuenta muchos otros.

El principal peligro de la retórica asociada al concepto de nativos digitales desvía nuestra atención de lo verdaderamente importante: la necesidad de acompañamiento y guía en la adquisición de las competencias necesarias para vivir en la actual sociedad en Red. La noción de nativos digitales, la vinculación implícita que el término hace entre pertenecer a una generación y dominar una conjunto de competencias o estar sujetos a una serie de riesgos, conduce a políticas (familiares, sociales, educativas) defensivas en las que lo que lo que predomina, ante la avalancha de problemas y riesgos, es la protección, los controles, las limitaciones y las prohibiciones o, por el contrario, nos lleva a políticas pasivas en las que lo único que cabe hacer ante tantos peligros y conductas inapropiadas es esperar, dejar que el tiempo pase con la esperanza de que la llegada de la segura madurez de esa generación solucione los problemas.

Reclamando más tecnopolítica

Las posturas polarizadas comparten todas un cierto gusto por el determinismo tecnológico, independientemente de que estemos en el lado de los neoluditas o del lado del solucionismo. Todas miran el presente e imaginan el futuro como irremediablemente determinado por la tecnología. Unos sostienen que la tecnología sólo traerá mejoras en nuestra vida (visión defendida por los que algunos han llamado el tecno-utopismo propio Silicon Valley), otros comparten con el poeta Gower la idea de que el mundo solo va a peor.

Lo que hoy “necesitamos es más “tecnopolítica” y no menos, dice Amador Fernández-Savater. Entendiendo por tecnopolítica “simplemente un acercamiento, un hacer y un pensar políticamente la tecnología. Entendiendo por tecnopolítica que “no se trata de confiar en ninguna varita mágica, sino en la capacidad humana para subvertir, reapropiarse y transformar la tecnología, dándole una dirección emancipadora”.

De ahí que insistamos en la idea de que abordar este tema requiere ante todo apelar a las posturas confusas, aquellas que habitan en el territorio del desorden y del caos. Aquellas que se han acostumbrado a vivir en las zonas fronterizas. Donde nada es exclusivamente blanco o negro y todo está lleno de tonos y de contradicciones.

Que lo hagamos desde luego junto con aquellos que han asumido que este asunto no solo es relevante sino también complejo.

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Educación en tiempos de redes: necesidad, utilidad y oportunidad

Atender a la educación en tiempos de redes supone abordar el problema conjuntamente entre alumnos, padres, profesores, gestores y comunidad y tratar temas como la identidad, privacidad, adicción, riesgos, acoso, desigualdad y alfabetización digital.

Supone hacerlo como hemos argumentado en el texto desde posiciones que asuman la complejidad del tema y huyan de las posturas simplistas y polarizadas.

Hablar de educación en tiempos de redes es hacerlo en términos de necesidad, utilidad y oportunidad.

Necesidad porque, como adultos y como profesionales de la educación tenemos la responsabilidad de acompañar a nuestros hijos y a nuestros alumnos en el desarrollo de las capacidades necesarias para que hagan un uso eficiente, provechoso y responsable de la Red y las redes. Necesidad de aprender a vivir en la Red.

Utilidad porque el uso de la Red y las redes nos permite generar entornos de aprendizaje más ricos, más motivadores y probablemente más integradores y más relevantes para nuestros alumnos. Entornos más vinculados con la realidad que viven fuera del aula.

Oportunidad porque incorporando las lógicas de la cultura digital y las redes estamos desarrollando competencias necesarias para cualquier ciudadano y profesional para vivir y trabajar en la sociedad en red. Competencias como la cultura digital, el pensamiento creativo y crítico, la comunicación, la gestión de la información, el trabajo colaborativo y distribuido y el aprendizaje a lo largo de la vida. Estamos aprendiendo a aprender en red y a trabajar en red.

Y Oportunidad, también, porque la Internet y las redes sociales representan una excelente manera para la actualización, el intercambio de ideas y el desarrollo profesional y una gran oportunidad para que tanto docentes como centros educativos lideren el cada vez más necesario debate sobre la educación que reclama nuestro tiempo, convirtiéndose así en nodos abiertos de innovación educativa y social.


P.D.: Texto completo de la ponencia publicado en las Actas del Congreso de Sociedad Digital.

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