Educación/Innovación/Tecnología

¿Tiene sentido hablar del PLE de una organización?

Uno de los conceptos que me ha parecido más útil en los últimos años es el de Entorno Personal de Aprendizaje. Un Entorno Personal de Aprendizaje (PLE) no es una tecnología, ni una aplicación, ni un software de gestión. De hecho, no es nada concreto. No es un producto industrial. Es difícil de acotar y delimitar y por tanto de imitar, copiar y reproducir. No hay una única receta, ni a todo el mundo le sabe a lo mismo. Cada uno le da su toque. Cada PLE es diferente. Tú y yo no tenemos el mismo. Es algo personal (es decir particular de cada persona) y personalizado (adaptado a las necesidades de cada uno).

Es una “herramienta conceptual”, un mapa, un instrumento de reflexión que nos permite tomar conciencia de nuestros procesos personales de gestión de la información y del aprendizaje. Es también un proceso, una manera de hacer algo y por tanto algo práctico. No está estandarizado y hay tantos como necesidades y como personas. Para unos promueve un enfoque diferente hacia el aprendizaje. Para otros es, sobre todo, una manera eficiente de gestionar el conocimiento y de trabajar, individualmente o en grupo. Para todos es una toma de conciencia individual de sus procesos de gestión y producción de información y conocimiento.

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No faltan, por supuesto, quienes opinan que no es nada de todo esto que, en realidad, no es nada, ni siquiera algo nuevo. Que se trata de otro concepto vacío, otro palabro puesto de moda y repetido sin cesar por consultores de la innovación y predicadores del cambio.

¿Qué es un Entorno Personal de Aprendizaje?

Lo utilicemos para aprender o para trabajar (algunos dirán que la distinción entre trabajo y aprendizaje tiende a difuminarse), sea una moda pasajera o algo relevante, la fortaleza del concepto reside en su poderosa sencillez. “Aplicado” por cada uno de nosotros nos permite controlar y desarrollar procesos críticos en la actual sociedad digital del conocimiento. Procesos como la gestión de la información, la comunicación digital y el aprendizaje continuo. Competencias que cada día son más importantes y necesarias para todos.

Simplificando mucho podemos decir que construir nuestro PLE es decidir el contexto desde donde queremos movilizar la red de personas y el conjunto de conocimientos que necesitamos para aprender y trabajar en la sociedad digital.

Jordi Adell y Linda Castañeda, que han escrito mucho y bien sobre el concepto de PLE, lo definen como un conjunto de herramientas, mecanismos y actividades que nos permiten acceder a la información, reflexionar sobre ésta y compartirla.

Observación estelar. Discurso del Método. René Descartes

Observación estelar. Discurso del Método. René Descartes

Todos tenemos un PLE

Siempre ha habido PLEs, porque siempre ha sido necesario gestionar la información y el conocimiento y siempre ha habido diferentes maneras de acceder a la información para transformarla y compartirla con otros. Pensar en nuestro PLE, nos permite reflexionar sobre acciones, prácticas y conductas en las que casi nunca nos detenemos a pensar y, al hacerlo, nos convertimos en profesionales más eficientes.

PLE responde tanto a Personal Learning Environment (Entorno Personal de Aprendizaje) como a Professional Learning Environment (Entorno Profesional de Aprendizaje) e incluso para algunos es equivalente a Personalized Learning Environment (Entorno Personalizado de Aprendizaje). Los tres adjetivos personal, profesional y personalizado son relevantes. Mi PLE es una herramienta personal pero también un instrumento clave para mi desarrollo profesional (Professional Development) y solo tiene sentido cuando está personalizado (Personalized). El punto clave es, sin embargo, la idea de entorno (Environment). La verdadera riqueza del concepto se oculta tras la idea de creación de entornos, contextos o ecosistemas. Entornos de relación que nos permiten aprender de y con otros.

El PLE como un lugar

Atender a nuestro PLE significa aceptar la importancia que tienen los contextos en nuestros procesos de aprendizaje y trabajo. Si algo es verdaderamente importante en la idea de PLE es el hincapié que se pone en la creación de entornos.

Cada vez tenemos más claro que el aprendizaje, pero podemos decir lo mismo del trabajo, es ante todo una cuestión de crear entornos y contextos relevantes para los que aprenden y trabajan en una organización. En el caso de la educación no se trata de diseñar ingeniosas maneras para divertir o motivar a los alumnos, sino de ser relevantes y cercanos a sus motivaciones y aspiraciones reales (Dewey). Cada vez es más clara la importancia que desempeñan los espacios (físicos, digitales o híbridos) donde suceden las cosas. Y los espacios no son solo un contenedor vacío donde nos instalamos. Están hechos también de contenidos, de relaciones, de necesidades y de esperanzas. Cada vez que entramos en un lugar lo hacemos cargados con nuestro contexto y nos encontramos con los propios del lugar y los de nuestros compañeros. Por eso cada día es más importante generar entornos creativos, donde se compartan objetivos y conocimiento y donde prevalezca la responsabilidad compartida y el liderazgo distribuido.

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La moda de los PLEs

El término PLE se puso de moda hace aproximadamente 8 años coincidiendo con la generalización de las redes sociales y la expansión de los servicios de la web social. También, por supuesto, por la eclosión de datos, información y conocimiento provocada por Internet y la transformación digital. Inicialmente se relacionaron con temas como la Gestión Personal de Conocimiento (Personal Knowledge Management). Hubo quienes enseguida vaticinaron que los flexibles y personalizados PLEs vendrían a sustituir a los rígidos y estandarizados LMS (Learning Management System) como los lugares (entornos o contextos) donde se produciría el aprendizaje mediado por lo digital (Stephen Downes. Video). Ahora sabemos que no ha sido así. O no del todo.

Vinculado al concepto de PLE encontramos temas como la integración de los aprendizajes formales, no formales e informales, el uso de la Red y las redes sociales para aprender o para trabajar, el impacto de la cultura digital y de prácticas como el p2p (peer to peer). Y aunque hablemos todo el rato de personal y personalizado no debemos pensar que PLE es equivalente a individualizado. De hecho desde el principio los Entornos Personales de Aprendizaje estuvieron estrechamente relacionados con las comunidades de práctica y las comunidades de aprendizaje.

Desarrollar nuestro PLE en el actual contexto digital, hablar de nuestro Entorno Digital de Aprendizaje, nos exige que tomemos previamente conciencia del concepto de identidad digital. El desarrollo de nuestra identidad digital el decidir cómo queremos estar en la Red es el primer paso para poder construir nuestro Entorno Personal de Aprendizaje (PLE). Es desde el desarrollo de nuestra identidad digital, definiendo nuestros límites y nuestras líneas rojas pero también definiendo nuestras fortalezas y eligiendo a nuestros aliados (nuestras redes) desde donde podemos diseñar, construir y desarrollar nuestro Entorno Personal (Personalizado/Profesional) de Aprendizaje (PLE) y, desde ahí, poner a nuestro servicio todas las posibilidades de la Red desde un uso eficiente de las competencias de gestión de la información, comunicación y aprendizaje a lo largo de la vida.

Sobre PLEs hay mucho escrito y muy bueno. Si tuviera que seleccionar en castellano recomendaría sin duda los trabajos de Linda Castañeda, Jordi Adell y David Álvarez. Dos magníficas lecturas para entender en toda su extensión el tema de los PLE y los PLN. Entornos personales de aprendizaje: claves para el ecosistema educativo en red (Linda Castañeda, Jordi Adell,  2013) y Los PLEs son para el verano de David Álvarez.

Los Entornos Personalizados de Aprendizaje (PLE) utilizan los medios sociales y la tecnología para conectar, comunicar, colaborar y crear con otros profesionales conectados, en cualquier lugar y en cualquier momento. Adquieren todo su sentido cuando entendemos que tanto el aprendizaje como el trabajo son actividades sociales que son más eficientes realizadas en comunidad. Visto así, resulta pertinente preguntarnos si tiene sentido hablar del PLE de una organización y si la respuesta es positiva pensar cómo sería entonces el PLE de esa organización.

¿Tiene sentido hablar del PLE de una organización?

¿Tiene sentido trasladar un concepto individual como es el de PLE a un colectivo? ¿Existe o debe existir algo así como el PLE de una organización? y si es que sí, ¿Para qué puede servirle a una organización definir su PLE?

Primera edición del poema Yes, No de Francis Picabia. 1953

Primera edición del poema Yes, No de Francis Picabia. 1953

Una de las principales necesidades de las organizaciones y también una de sus principales carencias ha sido siempre la de ser capaces de recoger, organizar, almacenar y distribuir el conocimiento (implícito y explícito) generado por sus profesionales.  El gran desafío de la gestión del conocimiento dentro de una organización siempre ha sido el de poder aprovechar al máximo el conocimiento tácito y oculto que puede llegar a representar hasta el 80% del total del conocimiento de una empresa.

Los procesos de gestión del conocimiento en las organizaciones y del aprendizaje organizacional (Organizational Learning) han estado tradicionalmente monopolizados por los llamados Sistemas de Gestión del Conocimiento (KMS), es decir, muy vinculados a tecnologías y soluciones tecnológicas concretas y a procesos en muchos casos diseñados y dirigidos desde arriba, nada fluidos, rígidos, poco “naturales” y nada intuitivos.

En este contexto y ante la cada vez mayor urgencia por saber gestionar bien ese conocimiento interno pero también el que se produce en otros entornos fuera de la organización, el concepto de PLE, mucho más ligero y flexible que el de Sistema de Gestión del Conocimiento, mucho más natural e intuitivo, mucho más “personal” y moldeable, parece más adaptado a esa labor de entender cómo se construye el conocimiento, se almacena, se difunde y se reconstruye dentro de una organización.

Si el Aprendizaje Organizativo es “el proceso dinámico y continuo de adquisición e integración de conocimiento, habilidades y actitudes para el desarrollo de recursos para la mejora de la organización”, parece que la noción de PLE organizacional, entendido como la agrupación de los PLEs individuales de los profesionales de esa organización, puede responder mejor a ese objetivo. Si lo que necesitan las organizaciones es integrar el conocimiento que circula por la organización para mejorar sus procesos y prácticas y así lograr sus metas estratégicas, tiene sentido que hablemos de PLE organizacional.

El PLE organizacional como una Red compleja de PLEs individuales

Pero el PLE de una organización (podríamos llamarlo OLE (Organizational Learning Environment, o Organizational Digital Learning Environment *_*) sería de hecho algo más que la suma de los PLEs de cada profesional de esa organización. Al igual que en un sistema complejo o en un sistema emergente la “suma” de las partes individuales da lugar a una estructura superior con características diferentes de la de la suma aritmética, en el caso de nuestro PLE de una organización el resultado de relacionar entre sí los PLEs individuales daría como resultado algo más que la mera adición de cada uno de ellos. Daría lugar a una especie de inteligencia colectiva que permitiría a la organización asimilar, elaborar y utilizar información de manera novedosa para resolver problemas. El PLE organizacional sería así un “dispositivo” que permitiría a la organización escoger, elegir y filtrar. Verbos vinculados todos con la etimología de la palabra inteligencia (saber escoger).

Sigmar Polke. Solutions. 1967

Sigmar Polke, Solutions. 1967

Es, además, la dimensión social y de construcción de comunidad que tiene cada uno de los PLEs individuales (lo que algunos denominan la Red Personal de Aprendizaje-PLN) lo que permite la fácil interrelación e interconexión entre ellos. Más que los contenidos concretos de cada PLE, lo que haría circular el conocimiento dentro de una organización sería ese meta PLN, compuesto por las Redes Personales de Aprendizaje de cada miembro de la organización. Serían los vínculos “informales” los que trabarían la gestión del conocimiento de una organización y no las rígidas estructuras y procesos que definen los tradicionales Sistemas de Gestión del Conocimiento.

Un ejemplo concreto: El PLE de un Centro Educativo

¿Cómo sería el PLE de un Centro Educativo?

Todas las organizaciones que gestionan conocimiento (y un centro educativo es uno de los ejemplos paradigmáticos) deberían tener un PLE. Si un centro educativo es un espacio de aprendizaje (Branding The Learning Organization), un lugar por donde circulan conocimientos y personas. Si pensamos el centro educativo como un entorno donde se aprende pero también como un lugar que aprende, el PLE del centro educativo sería el conjunto de herramientas y procesos que éste utiliza (y pone a disposición de otros) para gestionar información y vincular personas tanto para su propio aprendizaje como para el aprendizaje de otros. Personas y recursos con las que se conecta para generar y distribuir conocimiento. Podríamos hablar también del PLE del aula, que estaría muy vinculado al del profesor y los alumnos.

Tener un PLE significa también aceptar que un Centro educativo tiene una identidad digital, es decir, una manera de ser y estar en la Red que debe reflejar y complementar su identidad como institución (sus valores, su misión, su proyecto pedagógico). Es desde esa identidad digital, al igual que en el caso de un individuo, desde donde se construye y gestiona el Entorno de Aprendizaje. Pero la identidad digital del Centro educativo estaría conformada no solo por lo que el Centro “cuenta” sobre sí mismo, sino también por lo que terceros pueden decir y sobre todo por lo que surge de las relaciones con los demás. 

El PLE es un  instrumento de comunicación

Este PLE estaría muy vinculado a la estrategia de comunicación del centro educativo entendida ésta como una manera activa de relacionarse con el entorno. El PLE  del centro daría respuesta a la necesidad de abrirse a su entorno, actuar como un nodo de innovación social y liderar y agrupar a su alrededor a sus entornos cercanos.

El PLE del centro además tendría tantas capas como públicos objetivos. Podríamos hablar de un PLE más centrado en el aprendizaje de los alumnos y otro más orientado a la comunidad externa o las familias.

A New Practical Treatise on the Three Primitive Colours, London England. (1830)

A New Practical Treatise on the Three Primitive Colours, London England. (1830)

El centro educativo como “curador” de información

A su vez, desde este PLE el Centro educativo (pero lo mismo nos valdría para otras organizaciones) podría convertirse en una referencia para los alumnos, las familias o la sociedad en general. Gestionando su PLE el Centro educativo haría una labor de búsqueda, filtrado, selección te recomendación de contenidos de interés para su comunidad educativa. Hablaríamos del Centro educativo como el “curador” de información de su entorno.

Algunas herramientas para un modelo sencillo

Un PLE básico para una organización educativa estándar sería algo como lo que está en el siguiente esquema. El PLE de la organización estaría constantemente en relación con los PLEs individuales de sus comunidad. En el caso de un centro educativo, esta comunidad estaría integrada por alumnos, profesores, antiguos alumnos, familiares… La pieza central del PLE de la organización podría ser la página web, un blog institucional o un planeta con los blogs individuales de su comunidad (ver esta entrada sobre el blog como portfolio digital de los alumnos). Para la búsqueda, el filtrado, la evaluación o la selección de información el PLE de la organización se apoyaría en  los PLEs de cada miembro de su comunidad además de utilizar un perfil propio en Twitter o en un agregador de RSS como Feedly o Flipboard. Para almacenar y ordenar la información y al mismo tiempo poder compartirla con su comunidad, la organización podría abrir una cuenta en un servicio de marcador social como Diigo (y aquí establecer grupos o listas temáticas, por niveles,…). Para reelaborar infornación podría disponer de una cuenta de Drive además de utilizar el blog/s institucional. Para la comunicación y la conversación con su comunidad o el exterior valdría cualquier red social (Twitter, G+, Linkedin).

 

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12 pensamientos en “¿Tiene sentido hablar del PLE de una organización?

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  3. Brillante! Pero me cuesta visualizar esta posibilidad en una organización que no sea educativa, en una empresa cualquiera. Algún ejemplo? Alguna indicación que pudiera leer? Mil gracias.

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